En blanco y negro

La escuela International Association of Christian Chaplains of America, Inc. (IACCAI) primero tiene un compromiso con Dios, los estudiantes y la sociedad. Esto es, de preparar con el sentido de la más alta responsabilidad a personas que verdaderamente sientan este peso sobre sus hombros. 

Tomamos muy en serio la responsabilidad de no tan solamente educar en el cuido en las áreas físicas y espirituales, sino en reconocer nuestras limitaciones. Entendiendo que no somos expertos en la salud médica, física, mental y/o sicológica.  Por ende, tener en mente cuándo es necesario buscar ayuda profesional para los necesitados.

Sobretodo, cuando estemos ante la presencia del Todopoderoso, rendir buenas cuentas por esta encomienda de ser bendición a todos por igual sin ningún tipo de discriminación ya sea por:

edad, expediente de arrestos o condenas, color, historial crediticio,  discapacidad, sexo, identidad de género, estatus migratorio, estado civil o de relación, servicio militar, origen nacional, embarazo, raza, religión/credo, decisiones sobre la salud sexual y reproductiva, orientación sexual, ser víctima de violencia doméstica, violencia sexual, acoso o estar desempleado.

Debido a la más alta seriedad y respeto que empleamos en esto, Tomaremos medidas diciplinarias o expulsivas  al que violente esta ley. 

 

Nuestra visión es que nuestros capellanes vean a nuestros semejantes como Dios los ve. Que sintamos por ellos el amor que Él siente, llevándonos a cuidar de ellos con amor, misericordia y un sentido de responsabilidad digno de aquel que nos llamó.

Que no veamos la capellanía como un modo de ganancias deshonestas,  sino como un llamado a cuidar lo más preciado de Dios sobre la faz de la tierra, sus ovejas.

Que entendamos que nuestra paga viene del cielo y Él dará justa recompensa cuando nos enfrentemos con él cara a cara en el tribunal de Cristo para recibir galardones por nuestro trabajo aquí en la tierra.

Que los gobiernos comiencen a ver al pueblo de Dios como hombres y mujeres capacitados para cumplir con la responsabilidad que Dios nos ha encomendad, sin la intervención de ellos en los asuntos de consejería espiritual.