Síntesis de nuestros Artículos de Fe
Las Sagradas Escrituras, tanto en el Antiguo como el Nuevo Testamento, son verbalmente inspirados por Dios y son la revelación de Dios al hombre, la infalible y autoritaria regla de fe y conducta.
El único Dios verdadero se ha revelado a Sí mismo por el propio existente, eterno “YO SOY”, el Creador del cielo y la tierra y el Redentor de la raza humana. Cristo enseñó una distinción de personas en la deidad, la cual Él expresó en términos específicos de parentesco, como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Creemos en el hombre (cromosomas XY) y en la mujer (cromosomas XX) según creados en la Biblia, según nacieron biológicamente, genéticamente y conforme a la voluntad de Dios.
Creemos en el Matrimonio (hombres cromosomas XY con mujeres cromosomas XX) como la unidad básica de la sociedad conforme a lo establecido en la Biblia.
No se aceptarán ni se reconocerán estudiantes o miembros que tengan una relación matrimonial/noviazgo que no sea conforme a lo establecido en la Biblia. Esto es hombre (cromosomas XY) con mujeres (cromosomas XX).
Santificación es un acto de separación de aquello que es malo y de dedicación a Dios. Las Sagradas Escrituras enseñan una santidad de vida que incluye una buena relación con el hombre y con Dios sin la cual “nadie verá al Señor”.
Por el poder del Espíritu Santo somos capacitados para obedecer al mandamiento de: “Sed santos como Yo soy Santo.” Santificación se realiza (se efectúa) en el creyente por su reconocimiento e identificación con Cristo en Su muerte y resurrección y dominio del Espíritu Santo, de todas las facultades (Romanos 6:1-11, 13; 8:1, 2, 13; Gálatas 2:20; Filipenses 2:12, 13; 1 de Pedro 1:5).
Todo lo que está escrito en la Biblia fue inspirado por el Espíritu Santo, por eso la Biblia es nuestra máxima autoridad y es el manual que determina lo que creemos y nuestro comportamiento.
El pecado nos separó de Dios y de su plan para nosotros.
Jesucristo es el único que puede restaurar nuestra relación con Dios. Jesús, siendo por naturaleza Dios, nació como un ser humano; y aunque vivió sin pecado, murió en la cruz y soportó el castigo por nuestros pecados; pero al tercer día resucitó para mostrar su poderío sobre el pecado, la muerte y el diablo, y para darnos poder para enfrentar la vida.
Creemos en el amor de Dios y su santidad.
La salvación es un regalo de Dios. Somos salvos confesando con nuestra boca que Jesús es el Señor y creyendo en nuestro corazón que Dios lo levantó de la muerte. Somos salvos por gracia, por medio de nuestra fe para buenas obras.
El arrepentimiento es un compromiso que hacemos de apartarnos del pecado, renovar nuestra mente y seguir a Jesús.
La santificación es un proceso continuo de sometimiento a la Palabra de Dios y al Espíritu Santo hasta que Cristo regrese por nosotros.
El bautismo en agua es un testimonio público de lo que sucedió cuando nacimos de nuevo. Nuestra naturaleza pecaminosa quedó sepultada y resucitamos a una nueva vida en Cristo. Creemos que cuando nacemos de nuevo, el Espíritu Santo entra a vivir en nuestro corazón y es nuestra responsabilidad aprender a ser guiados por él.
El bautismo en el Espíritu Santo es una experiencia posterior a la conversión. Para ser bautizados en el Espíritu Santo debemos tener sed, pedirle al Señor que nos bautice, recibir y por la fe dejar que de nuestro interior broten ríos de agua viva.
Hablar en lenguas es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo, sin embargo, algunos, aunque fueron bautizados, no hablan en lenguas por temor o porque no fueron bien instruídos.
Todos debemos cumplir con la gran comisión que Jesús nos dio de predicar el evangelio y hacer discípulos.
Creemos en el cielo para todos los que creen en Jesús, y en el infierno para todos los que lo rechazan.
Jesús regresará tal como lo prometió.